XVII Ruta BTT Villa de Paterna. UCI Marathon Mountainbike Series

XVII Ruta BTT Villa de Paterna :: UCI Marathon Mountainbike Series XVII Ruta BTT Villa de Paterna :: UCI Marathon Mountainbike Series Ciclismo Andalucia

Paterna del Campo, llamada "La Catedral" por muchos ciclistas de nuestro pais, volvía a recibir, esta vez en una prueba UCI, a miles de corredores dispuestos a enfrentarse a esta dura prueba.

Y nosotros esta vez la vivimos desde dentro, sufriéndola y disfrutando de un pueblo volcado al máximo con su prueba. 

Una vez más, y ya van 17, todo un pueblo desde primeras horas de la mañana estaba al pié del cañon dispuestos a que nada fallase, en esta y por primera vez, prueba puntuable para la UCI Marathon Mountainbike Series. Esta categoría de prueba, hacía que hasta la localidad onubense se desplazasen y repitiesen en algunos casos, corredores del calado de Jesús del Nero, el belga Frans Claes, ganador a la postre, David Arroyo, Susana Alonso, Gema Bárcenas, Beltrán, Trujillo,... un cartel increíble que le daba el caché a la prueba, pero que contaba aparte con la participación, de gente no tan famosa, entre los más de 2.000 participantes que se disponían a las 9 de la mañana del 1 de Octubre de 2017 a enfrentarse a los 87 kilómetros de la prueba competitiva con un desnivel de 2000 metros acumulados. Para los que no deseaban enfrentarse a tan temida prueba, existía una ruta no competitiva de 65 kilómetros con un no desmerecido desnivel acumulado de 1200 metros que había que afrontar también con cabeza.

Y se daba la salida, con el tradicional tramo neutralizado por las calles del pueblo donde cientos de personas aclamaban a todos los participantes que iban recorriendo el asfalto de las calles de Paterna. 

Salida muy rápida, ya que como siempre se realiza por la carretera que va hacia la Aldea de Tujena, donde el pelotón de 2000 corredores se estira rapidamente, ya que el ritmo de los "pros" es alto desde el primer momento. 

La primera parte del recorrido, hasta el kilómetro 30 aproximadamente era el mismo para la ruta competitiva o larga y la ruta corta. Una parte exigente y donde se subían los puertos de Víguera, Madroñuelo, Machos, Camacho y Lanchar. Tras este último puerto se realizaba el corte de las dos pruebas. 

Esta primer parte discurría por zonas de pistas anchas principalmente y las subidas eran en su mayoría bastante tendidas no alcanzando más del 6% de media de desnivel. Los problemas no se daban en las subidas, se daban en algunas bajadas; pequeñas trialeras donde se formaban tapones que se extendían demasiado en el tiempo en aquellos momentos en los que la afluencia de ciclistas era mayor. A la cabeza de carrera esto no le afectaba, pero en las zonas intermedias en cuanto algún ciclista con poca destreza técnica se bajaba, esto hacía que el resto tuviera que poner pié a tierra. Una verdadera lástima para los que les gustan las bajadas de este tipo.

Y a partir del Lanchar, empezaba lo exigente. La ruta competitiva se convertía en un camino de polvo donde las cadenas empezaban a chirriar. Agua en forma de lluvia, en los días previos a la carrera, le ha faltado a esta prueba, que una vez más y como muchos años se hizo áun más dura si cabe, debido a las temperaturas que tuvimos que soportar en carrera.

Por delante quedaban unos kilómetros de sube y baja, trialeras increíbles y dos puertos que iban a poner las piernas a máximo rendimiento. El relojero, un puerto con dos kilómetros escasos y un 9% de pendiente media, fué el punto de inflexión de muchos de nosotros en la prueba. Tras coronarlo, descenso rápido y para arriba otra vez, en esta ocasión para afrontar los casi tres kilómetros de subida de el Chacho, con pendientes de hasta el 8% de desnivel y que sería "el remate" para muchos. Eran muchos los corredores que pararon en esta subida para intentar aplacar los estragos en las piernas y evitar los temidos y dolorosos calambres.

Tras el Chacho, quedaba un útlimo puerto antes de la subida final al Pinguete, los Tórtolos. Pero hasta afrontar esta subida, había que recorrer unos 20 kilómetros increíbles, con subidas, bajadas, senderos, trialeras y polvo, mucho polvo que unido al calor iba haciendo mella entre los corredores.

Y después de los Tórtolos, el que pensase que ya era bajar, estaba muy equivocado. La organización de la prueba tenía muchas ganas de fiesta el día que decidieron el trayecto definitivo. Casi hasta las mismas puertas de la Aldea de Tujena, el discurrir fue entre senderos, bajadas y subidas cortas y duras. La llegada a Tujena hacía ver algo de luz al final del tunel y era el momento de reponer fuerzas en el último avituallamiento, que como en los cuatro anteriores estaba repleto de voluntarios y productos de alimentación y agua. Se leen a miles, los agradecimientos en las redes sociales de corredores satisfechos con el trato y amabilidad de todos y cada unos de los voluntarios y voluntarias que estaban prestos a dar agua, barritas, geles, frutas, reflex o aceite para la cadena. No seremos menos y desde aquí dar las gracias a todos y cada uno de ellos, ya que su labor es fundamental en cualquier prueba y en esta roza la excelencia.

Ya solo quedaba encarar el último tramo, la pista que conduce a Paterna del Campo, 6 kilómetros aproximadamente que vas contando en los carteles que la organización, como tantos otros, dispone por todo el recorrido, para evitar cualquier duda de los participantes y que nos conduce a la temida y amada cuesta, llamada popularmente del Pinguete. Esa última subida al 21% donde a los primeros corredores en llegar de la ruta competitiva y de la ruta corta, esperan cientos de espectadores que abarrotan el escaso kilómetro final de esta famosa cuesta y donde a los que llegan más rezagados el impulso final se los dan sus familiares y amigos que esperan por tradición y afecto a sus correspondientes corredores para darles ese último aliento que a veces es la mínima fuerza necesaria para conseguir coronar una cuesta que en otras circunstancias, más de uno, haríamos a pié.

Y entras en meta, cambio de impresiones con familiares y amigos, disfrutar de la comida, el ambientazo de la plaza del pueblo donde de nuevo todos están volcados para que nadie se vaya sin mal sabor de boca y antes o después, una ducha y listos para ir a descansar a casa, después de una dura lucha contra tus rivales o contra ti mismo.

Queremos dar la enhorabuena a la organización. Año tras año demuestran una profesionalidad digna de elogio que este año ha sido de nuevo superada, para bien. Un acierto las vallas en la subida del Pinguete, además de todo a los que nos tienen acostumbrados. Plazas de aparcamiento, duchas, amabilidad, profesionalidad, en definitiva, una prueba organizada por un pueblo para miles de personas y que debido a su magnitud, algunos no podrán llegar a imaginar el trabajo que esto conlleva y que las críticas deben de ser, si las hay, constructivas. Mejor no lo pueden hacer, si no arrimamaos el hombro los que participamos.

Y porque decimos esto último, porque ahora y como punto final a esta crónica, viene la CRÍTICA. Y esta va dirigida a ti, al que va tirando los envoltorios de los geles o barritas en mitad del campo. ¿No te diste cuenta que en TODOS los avituallamientos existía un cartel amarillo bien grande que decía su leyenda algo así como "FIN DE ZONA SUCIA"?. Pues sinvergüenza, la próxima vez, te metes el envoltorío donde te quepa (los bolsillos del maillot es una opción) y te los traes de vuelta para la salida, o como mucho los dejas en las zonas de avituallamiento. El campo no está para llenarlo de mierda, porque para eso te quedas en tu casa. Es cansino que gente como tu, desprestigie este noble deporte. Los mencionados VOLUNTARIOS se pegaron la paliza, después de pasar todos nosotros, en dejar las zonas de avituallamiento limpias, para que encima tengan que estar limpiando el campo de tu mierda.

Y la última crítica y perdonadme pero es lamentable ver cosas así. Entré a ducharme en los vestuarios del campo de futbol, ya tarde, serían las 16:00 aproximadamente y era vergonzoso lo que allí se veía, envoltorios de barritas, geles, cascaras de platanos, etc... Eso mezclado con el agua que salia de las duchas, lo cual es lógico, daba una imagen lamentable y patética. Lo único que pensaba era cuando al día siguiente el servicio de limpieza entrase y viese lo que yo vi. El mínimo improperio, hacia todos nosotros, imagino cual habrá sido.

Señores y/o señoras, envoltorios y restos en general van y vuelven con nosotros; que nuestro paso por el campo sea el que marcan únicamente nuestras ruedas, que el campo es necesario para que sigamos disfrutando de el, y con actitudes de este tipo, llegará un día en el que nos prohibirán la entrada en el.

No queremos terminar así, por lo que nuevamente agradecer a Organizadores, Voluntarios, Ayuntamiento de Paterna y al pueblo en su conjunto por organizar y celebrar una de las mayores y mejores pruebas de ciclismo del panorama nacional y ya Mundial. En 2018 sigue la fiesta y esperamos volver a estar allí

 

COLABORAN:

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Fotos  en el Pinguete

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